Hablas conmigo, no con un comercial ni con una cadena de intermediarios.
Antes de diseñar, entiendo qué vendes, a quién y por qué.
Entrego todo preparado para imprenta, web y redes, sin sorpresas técnicas.
Calendario cerrado desde el primer día y avances revisables por fases.
Depende del alcance: no es lo mismo un logotipo con sus aplicaciones básicas que un sistema de identidad completo con manual, packaging y piezas digitales. Tras una primera conversación te envío un presupuesto cerrado, por escrito y sin partidas abiertas.
Un proyecto de identidad completo suele llevar entre cuatro y ocho semanas, según el número de aplicaciones y la agilidad en las validaciones. Trabajo por fases con fechas concretas, de forma que en todo momento sabes en qué punto estamos.
Presento un número acotado de propuestas argumentadas, no un catálogo de opciones sueltas. Cada presupuesto detalla las rondas de revisión incluidas. Si el proyecto cambia de rumbo a mitad de camino, lo hablamos y lo presupuestamos aparte, con total transparencia.
En el contrato se especifica qué derechos de explotación se ceden, para qué usos, territorio y plazo. Las tipografías y las imágenes de banco tienen sus propias licencias, que se contratan a nombre del cliente y quedan documentadas en la entrega.
Puedo coordinar la producción con imprentas y rotulistas de confianza en Barcelona, revisar pruebas de color y supervisar el resultado final. La producción se factura aparte, a precio de proveedor, para que sepas exactamente qué estás pagando.